Mantengo la calma y elijo evitar el tema: «es normal tener emociones. Vamos a pasar un lindo fin de semana, ¿bueno?»

Mi vivencia:

Intento calmar la situación, pero siento que mi hijo está ansioso. Durante la noche se despierta llorando. Me dice que ha tenido pesadillas y que no sabe en quién creer. Quiero estar presente para él, pero mi abogada me aconsejó que no hablara de papá con mi niño. Intento tranquilizarlo lo mejor posible. Aunque me parece que hago todo lo necesario para protegerlo, Justin sigue sufriendo las repercusiones de la violencia de su padre.

Explicación:

La carga de proteger a los niños de la violencia doméstica post-separación recae a menudo sobre la mujer, ya sea al asegurarse de su seguridad física y emocional, al manejar los contactos con su padre, o al hacerse cargo sola de los trámites legales y sociales. Esa carga, a menudo invisible, se suma a las consecuencias de la violencia sufrida y pone de relieve una persistente desigualdad en la gestión de la protección infantil.

Este proyecto ha sido financiado por el Gobierno de Quebec/Secrétariat à la condition féminine.