Hago como si no me afectara, esperando que los demás acaben por olvidarlo.

Mi vivencia:

Empiezo a aislarme porque, en el fondo, me consume la vergüenza. Ya no logro salir de mi casa. Mis familiares ya no me hablan. Desde el envío de las fotos, sufro crisis de pánico y tengo pensamientos oscuros. Finalmente decido consultar a mi médico. Él me receta ansiolíticos y me sugiere que tome una baja laboral.

Explicación:

La ciberviolencia sexual puede tener impactos psicológicos graves: estados de estrés postraumático, depresión, aislamiento, e incluso riesgo de suicidio. Es crucial romper el silencio, aunque parezca imposible. Hablar con una persona de confianza, un profesional de la salud, una consejera especializada en violencia doméstica o a una línea de escucha puede marcar la diferencia. Existen servicios gratuitos, anónimos y disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Este proyecto ha sido financiado por el Gobierno de Quebec/Secrétariat à la condition féminine.