Acepto ir a terapia de pareja para que mi comunidad me acepte y para restaurar mi reputación.

Mi vivencia:

Después de cada sesión de terapia, mi ex me insulta y me reprocha todo lo que yo haya podido decir a la persona terapeuta. Siento que la situación degenera, y me siento culpable. Me dice que todo es culpa mía, y que debo cambiar para que funcione entre nosotros.

Explicación:

La comunidad constituye un referente sólido, un vínculo de pertenencia del que puede ser difícil desvincularse. Además, en un contexto de violencia doméstica, la terapia de pareja es un terreno peligroso en la cual la dinámica de poder y de control estará más presente que nunca.

De hecho, el agresor recurrirá a la jerga terapéutica para justificar sus comportamientos, lo cual tendrá un efecto devastador en la víctima. Por otra parte, la persona terapeuta podría incitar a la víctima a que revele verdades que de otro modo no habría revelado, por miedo de ser abusada. También podría reforzar involuntariamente las palabras del agresor al retomar lo mismo que él plantea («usted debe hacer esfuerzos», «usted tiene su parte de responsabilidad», etc.).

Después de la sesión, la mujer puede quedar sola frente a su agresor. Esto conlleva un alto riesgo de revictimización y pone a riesgo su seguridad.

Este proyecto ha sido financiado por el Gobierno de Quebec/Secrétariat à la condition féminine.